2 de marzo de 2009



Las huellas de la derecha
Bernardo Bátiz V.
La doctora Tania Hernández Vicencio, del seminario México Contemporáneo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, escribió un libro que publica Editorial Itaca, titulado: Tras las huellas de la derecha (El Partido Acción Nacional, 1939-2000), mediante el cual rastrea, a lo largo de 61 años de la vida política de México y desde un poco antes, los incidentes, los avances, los debates de las organizaciones políticas denominadas de derecha y su papel en la historia reciente de México, hasta la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) al poder.

El libro es sugerente por varias razones: primero, porque es una investigación objetiva que no toma partido, bien documentada, y que ciertamente sigue las huellas del PAN por medio de este largo lapso, incursiona constantemente en otras expresiones de la derecha, como el sinarquismo, los grupos empresariales y aun los grupos clandestinos que actúan encubiertos en política.

La bibliografía es amplia, aunque no excesiva, y la autora, quien viene de Baja California, había ya seguido allá las pistas de Acción Nacional en otras obras en las que exploró el arribo de ese partido al gobierno local y su experiencia de gobierno; no es, por tanto, una recién llegada al tema.

Por mi parte, cuando tuve la oportunidad de presentarlo en la Feria del Libro, en el hermoso Palacio de Minería, destaqué lo importante que es hacer historia y dejar testimonios para los investigadores que vengan después de nuestra época, aun cuando los acontecimientos estén todavía tan cerca y se refieran a personas que continuamos presentes y actuando en la vida social.

La lectura de la obra me hizo recordar otros tiempos de mi vida política y otras batallas en las que tomé parte; fui testigo y actor de muchos de los hechos que la investigación de la doctora Hernández Vicencio refiere y analiza con las herramientas que le proporcionan sus estudios históricos en su vida universitaria, enriquecidos con las experiencias directas en su natal Baja California.

Me fue muy ilustrativo leer un texto distinto a los que he conocido relacionados con el tema de la derecha y de mi antiguo partido y pude aclarar algunos de los puntos expuestos, sin la distorsión que la participación directa en los hechos pone en otros que hemos escrito sobre los mismos acontecimientos.

Reviví los recuerdos de Los bárbaros del Norte, del intento fallido de la elección de candidato a la presidencia en 1976, del año crucial de 1972, cuando arribó José Angel Conchello al partido, entre otros momentos de la política mexicana de oposición, en los que tomé parte, pero también tomé partido.

Una reflexión más para quienes se interesen en la lectura de la investigación a que me refiero. Distingue la doctora, mediante las vicisitudes por las que pasan los grupos políticos de inspiración católica durante el inquietante siglo XX, que hay dos formas de catolicismo político: una conservadora, que identifica con algunos grupos dentro y fuera del PAN, y otra de catolicismo liberal, que, en su opinión, son los que finalmente prevalecen y llegan al poder.

No dudo que exista esta dualidad de corrientes políticas: no sólo dentro de quienes profesamos el catolicismo, sino también, por supuesto, en otros ámbitos del pensamiento y de la acción social, podemos encontrar liberales y conservadores. Sin embargo, creo que podríamos identificar también un catolicismo social, que no es ni liberal ni conservador, que tiene raíces muy hondas en las encíclicas sociales de los siglos XIX y XX y en pensadores como Emmanuel Mounier, impulsor de la corriente política denominada personalismo y crítico, desde una visión católica del mundo, del sistema liberal capitalista, pero sin viso alguno de conservadurismo.

Recordé la afirmación medieval de San Buenaventura sobre el anatocismo, al que define como el robo so pretexto del contrato, y pensé en los estudios del ya olvidado Código Social de Malinas y otras manifestaciones de un catolicismo para nada conservador y mucho menos capitalista.

No podemos catalogar de católicos conservadores o liberales a personajes del alto clero mexicano, como don Sergio Méndez Arceo, o a obispos actualmente en ejercicio de su pastoral, como don Samuel Ruiz o el encargado de la diócesis de Saltillo, Fray Raúl Vera.

El interesante y provocador libro que da motivo a estas reflexiones nos pone en la oportunidad de pensar más sobre la actitud que puede tener un pueblo como el mexicano, aun mayoritariamente católico, en los censos, frente a las disyuntivas políticas entre las que tendrá que elegir muy pronto.

El texto también toca a quienes fuimos militantes del PAN y nos separamos de él porque consideramos, como dijo muy bien el periodista Álvaro Delgado en la misma presentación del libro, que había y hay en el partido una abulia por los principios.

Manos a la obra-Hernández

Más allá de la línea de mando hay trabajadores del IFE que perciben 7 mil 238 pesos

Asciende a $156 mil mensuales el sueldo del secretario particular de Leonardo Valdés
Alonso Urrutia

La intención de los consejeros del Instituto Federal Electoral de incrementar sus percepciones sacó a la luz los desequilibrios de la estructura salarial del IFE. Así, por ejemplo, el secretario particular del consejero presidente, por llevarle la agenda percibe 156 mil pesos, al igual que el coordinador de asesores, cifra superior a la que percibe el vocal ejecutivo del estado de México o el Distrito Federal, que tienen la responsabilidad de la organización de los comicios en sus entidades, quienes ganan 116 mil pesos.

Aunque los consejeros quieren dejar atrás el frustrado intento de ganar como ministros de la Suprema Corte de Justicia, lo cierto es que la decisión generó molestia entre la base trabajadora del instituto. Y es que, de haberse concretado el aumento de 172 mil pesos, como pretendían, ese incremento mensual por cada consejero sería equivalente a dos años de salario del trabajador de más bajo nivel.

La cifra sólo equipara las percepciones salariales, sin contar con las prestaciones que tienen los consejeros, por ejemplo un seguro institucional de 40 meses de salario que puede ser elevado hasta 180 con cargo al consejero; seguro de gastos médicos mayores de entre 295 y mil salarios mínimos; seguro colectivo de retiro de entre 10 mil y 25 mil pesos.

Tan sólo el pago de telefonía celular, que asciende a 3 mil 600 pesos mensuales, equivaldría a poco menos de una quincena de un trabajador del instituto con las más bajas percepciones, sin contar con que adicionalmente los consejeros cuentan con un servicio de radiolocalizador o radiocomunicación.

Otra prestación importante de los consejeros es el seguro de retiro –similar al de la administración pública federal–, según el cual los consejeros pueden aportar entre 2 y 10 por ciento de su salario y el IFE les otorga una cantidad similar cuando concluya su encargo.

Todo ello conforme al manual de percepciones que aprobó la secretaría ejecutiva la semana pasada y que incluyó, en la publicación en el Diario Oficial de la Federación, el polémico considerando quinto, relativo a que los consejeros percibirán salarios como los que ganan los ministros de la Corte.

Desde su llegada, la nueva generación de consejeros se ha preocupado por su bienestar como prioridad, como demuestra el cambio de vehículos que hicieron el año pasado, si bien se dijo oficialmente que era con cargo a la aseguradora.

Asimismo, conforme al tabulador 2008 –aún falta el incremento salarial para este año, que se estima en alrededor de 5 por ciento–, el salario del secretario ejecutivo del instituto asciende a 192 mil pesos brutos, en tanto que los directores ejecutivos devengan 169 mil, al igual que el director de la unidad de fiscalización.

Sin embargo, más allá de las líneas de mando existen otros puestos en el IFE que superan los 100 mil pesos como ingresos brutos al mes, y entre ellos se encuentran: el coordinador administrativo de la oficina del consejero presidente, con 124 mil pesos brutos; los asesores del consejero presidente, quiemes perciben entre 98 mil y 116 mil pesos al mes; el secretario particular del secretario ejecutivo, quien gana 115 mil pesos, y el coordinador de asesores del secretario ejecutivo, con 126 mil pesos mensuales.

Así, el círculo cercano del consejero presidente o del secretario ejecutivo tienen percepciones superiores a quienes realmente cargan con la responsabilidad central de organizar elecciones, con todo lo que ello implica. En el tabulador del IFE existen también tres categorías para las vocalías ejecutivas en los estados, cuyas percepciones brutas oscilan entre 116 mil y 108 mil pesos, según la complejidad de cada entidad.

En cualquier caso, en las entidades donde existen mayores presiones y carga de trabajo, como son el Distrito Federal o los estados de México, Veracruz o Jalisco, por ejemplo, pueden ganar lo mismo que un asesor del consejero presidente del instituto.

En contrapartida, en el tabulador del IFE existen salarios brutos de trabajadores que ascienden a 7 mil 238 pesos mensuales, plazas de las cuales hace dos años, como parte de la política de austeridad, fueron recortadas 300.

El lema de la Suprema-Rocha
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ERNESTINA ASCENSIO ROSARIO:

DOS AÑOS DE IMPUNIDAD

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Difusión Cencos México D.F

CIMAC
Sanjuana Martínez*

• Procuraduría de Veracruz “tachonea” expediente judicial

“¡Pinome Xoxoke Nopan Omotlatlamotlake! Soldados vestidos de verde se me echaron encima”.

¿Recuerda a la anciana indígena violada tumultuariamente en la Sierra de Zongolica de Veracruz? En el segundo aniversario del crimen de Ernestina Ascensio Rosario, de 72 años, el esclarecimiento de ese hecho sigue siendo una asignatura pendiente de la Secretaría de la Defensa y el gobierno de Felipe Calderón.

Sin embargo, la información se abre camino a pesar de la omertá. Hace unos meses recibí el voluminoso expediente oficial de la Procuraduría General de Justicia de Veracruz sobre el llamado “Caso Zongolica”. Se trata de decenas de páginas tachadas con marcador negro. Las autoridades estatales fundamentan su decisión de censura en el artículo “17.1 y II de la L.T.A.I.P.E.”.

En el expediente están eliminados párrafos sustanciales de lo que realmente le sucedió a Doña Ernestina. También fueron borrados los nombres de todos los funcionarios, médicos, peritos, psicólogos y demás personal que atendió a la anciana indígena en vida y después de muerta. Además el expediente entregado es la “versión pública” según señala en la primera página.

¿Qué pretenden las autoridades judiciales y el gobierno de Fidel Herrera en Veracruz? Evidentemente seguir ocultando las verdaderas razones de la muerte de Doña Ernestina y por supuesto, dar carpetazo total a un asunto que indebidamente desapareció de la mayoría de los medios de comunicación y que el Gobierno federal pretendió cerrar falsamente sacrificando la certidumbre sobre las causas y los responsables, frente a los mexicanos.

Pero echemos un vistazo al expediente mal tachoneado, porque dejan partes reveladoras sin censurar. Aquel 25 de febrero de 2007 como a las cuatro y media de la tarde Ernestina era localizada gravemente herida al lado del Destacamento militar de Tetlatzinga en el municipio de Soledad Atzompa.

http://tribunadiario.blogia.com/upload/20070412051312-sin-titulo.jpg

Martha Inés cuenta en el número 27 del documento: “la empezaron a subir a la camioneta y llegando a la loma la acostaron y la sentaron para darle un poco de agua, porque con señas les decía que quería tomar agua, que como se compuso un poquito porque habló, Francisco le preguntó qué era lo que había pasado, y ella le contestó que los soldados la habían amarrado y la habían golpeado”…. lo que sigue esta tachado con marcador negro.

En el número 32 otra persona cuyo nombre es borrado señala: “que la subieron a la camioneta y una vez que ya le habían dado agua y de ahí ella les dijo cuatro palabras y les manifestó: que fueron los soldados, que se le aventaron encima, que traían clavos y la estaban ahogando, tapándole la boca, que después de que subieron a su mamá a la camioneta se fueron a Acultzinapa, a buscar a una enfermera que se llama…” (las siguientes líneas están tachoneadas.

El expediente incluye algunos pequeños detalles de las supuestas investigaciones realizadas en la averiguación previa 26/ZN04/2007 por la Secretaría de la Defensa a sus soldados realizada por el Ministerio Público de Justicia Militar cuyo nombre se omite en base a la investigación ministerial 140/07/AE.

Se trataba del Comando de Operaciones “García”, integrado por 89 personas quienes en su totalidad fueron supuestamente investigadas. La Sedena no encontró responsabilidad alguna en su personal a quienes incluso les tomaron muestras de semen.

En el número 45 del expediente judicial se señala que la trabajadora social del Hospital Civil de Río Blanco, Veracruz, cuyo nombre se omite dijo: “que como a las diez cuarenta y cinco de la noche u once, se encontraba en su oficina…cuando le informaron que traían a una mujer que había sido violada por los soldados, que esto se lo dijo una persona del sexo masculino, tipo campesino…que la llevaron al consultorio de ginecología que preguntó que le había pasado a la paciente, que le comentó que un grupo de personas indígenas le dije que al parecer había sido violada por un grupo de soldados y que ya había recibido la primera atención médica en una clínica particular de Ciudad Mendoza, que ya venía canalizada porque le pusieron suero…”.

Es interesante ver el diagnóstico de la perito en genética forense de la Dirección General de Servicios Periciales de Veracruz que analizó la ropa que Ernestina usaba aquel fatídico 25 de febrero del 2007: “en este caso particular este perfil mezcla se observa la contribución material biológico del sexo masculino…Nota: perfil mezcla, se entiende como la combinación de fluidos corporales de más de un individuo. Se sugiere se realice estudio genético de cromosoma Y”.

Fue el médico forense Ignacio Gutiérrez Vásquez, autor de la segunda necrocirugía practicada a la anciana de la Sierra de Zongolica, quien en entrevista me dijo que había hecho un nuevo descubrimiento: encontró el cromosoma Y en las ropas de Ernestina Ascensio, un elemento, según dijo, que confirmaba la agresión masculina contra la indígena náhuatl.

El doctor Gutiérrez Vásquez encontró en la blusa de Ernestina el cromosoma “Y”, que daría el perfil o los perfiles genéticos masculinos de sus perpetradores, siempre y cuando la Secretaría de la Defensa hubiera colaborado en ello. Los militares no están sujetos a las leyes civiles, tienen el privilegio del fuero militar, por tanto se convierten en una casta de ciudadanos de primera clase por encima al resto de los mexicanos.

No es el único elemento que demuestra la agresión masculina contra la anciana indígena. A diferencia del expediente censurado de la Procuraduría General de Veracruz. En la investigación ministerial 140/07/AE, concretamente en el punto 36, se detalla que en el cadáver de Ernestina Ascensio Rosario se encontraron muestras de líquido seminal que resultaron positivas a fosfatasa ácida y proteína P30, un elemento presente únicamente en la próstata y no en la vagina, como algunos periodistas gobiernistas se atrevieron a afirmar en aquel entonces.

Más aún, las pruebas del doctor Gutiérrez Vásquez fueron contundentes y objetivas porque ordenó filmar toda la neurocirugía y tomar cuidadosamente fotografías de la vagina y el ano de Ernestina Asensio; por eso, confirmó luego del crimen, las laceraciones vaginales encontradas en el cuerpo de Ernestina Asencio e incluso los cuatro desgarros anales, lo cual demuestra que a la anciana se le introdujo un objeto “duro y romo” que puede ser un pene, u otro elemento.

En un acto inmoral, las autoridades gubernamentales de Veracruz no solo persiguieron al doctor Gutiérrez Vásquez, sino al médico forense de la primera necrocirugía, el doctor Juan Pablo Mendizábal Pérez. Ambos fueron perseguidos y encausados por haber hecho simplemente su trabajo y negarse a cambiar los hechos contundentes que encontraron en el cuerpo de la anciana indígena de Zongolica.

El doctor Mendizábal Pérez cuenta con una secuencia de 51 fotografías de todo el cuerpo de Ernestina Ascencio desde el principio de su necocirugía hasta la revisión de cada una de las cavidades vaginales y anales.

Con más de 20 años de experiencia y una carrera brillante en la medicina forense, el doctor siguió los procedimientos protocolarios y ginecológicos que permitieron tomar las muestras del líquido seminal “en abundancia” hallado en el cuerpo de la anciana indígena, encontrar las lesiones en glándula mamaria derecha cuadrante externo, en brazos, excoriaciones dermoepidemicas en ambas rodillas, eritrosis y eritemas en región púbica con desgarros recientes y salida de liquido hematico abundante por recto con cuatro desgarros.

Las supuestas contradicciones entre las dos necropsias que la Comisión Nacional de Derechos Humanos pretendió exponer son inexistentes, según señala el médico forense Ignacio Gutiérrez Vásquez, responsable de la segunda neurocirugía.

El doctor asegura que en un cuerpo en estado de putrefacción como el que analizó de Ernestina, una semana después de su muerte, las muestras de la violencia normalmente cambian. A la fractura craneoencefálica descrita en la primera necroscopia, se le llama en la segunda “equimosis por contusión”.

Además de las pruebas documentales, fotográficas y en video, la versión de la violación de Ernestina Asenscio a manos de militares fue sostenida por la propia anciana antes de morir, por el testimonio de 17 personas y por las declaraciones públicas de sus hijos.

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A dos años de distancia, podemos apreciar como el crimen de Ernestina Asencio Rosario se ha convertido en un asunto de Estado. La lamentable actuación oficialista de José Luis Soberanes en este caso forma parte de la historia de la ignominia de México.

El fantasma de Doña Ernestina ---mujer indígena, pobre y analfabeta, elementos discriminatorios en México--- perseguirá al doctor Soberanes, quien negó su homicidio presuntamente a cambio de la promesa de un mejor puesto en la maltrecha Suprema Corte de Justicia. Promesa que nunca llegó.

Mientras tanto, Felipe Calderón pasará a la historia como el presidente que defendió el honor de sus soldados en base a un disparatado diagnostico médico: gastritis crónica… ¡Por decreto presidencial!

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