15 de mayo de 2008

EXCELENTE ARTICULO DEL MAESTRO UNIVERSITARIO HUBERTO SOBRE ESTE GOLPE AL MOVIMIENTO OBRERO POBLANO:

OPINIÓN

Tiempo de canallas



Huberto Juárez Núñez*

I

El 30 de Octubre del año 2002, Jake Siewert, vicepresidente de la transnacional Alcoa Fujikura Limited (AFL), envió una carta a la entonces Secretaria General del Sindicato Independiente de Trabajadores de la empresa Alcoa Fujikura de Puebla, en ella el alto funcionario de AFL sale al paso a una petición del sindicato poblano, la reinstalación inmediata de dos docenas de trabajadores despedidos en la planta AFL de Piedras Negras, Coahuila. El motivo de los despidos en la planta de Piedras Negras fue haber iniciado un movimiento para obtener el ejercicio del derecho de libre asociación, rechazando el control sindical que la CTM ha tenido por más 15 años en esa planta.



Foto: Abraham Paredes

La carta de Mr. Siewert justifica la acción de la gerencia diciendo que los trabajadores despedidos habían encabezado un paro de trabajo y que la gerencia de AFL y las autoridades del Trabajo mexicanas habían comunicado claramente a los obreros que esas actividades eran ilegales, concluyendo que después de revisar evidencias, incluyendo fotos y videos, habían decidido despedir a los empleados que instigaron y encabezaron el paro ilegal.

La carta tiene una segunda parte, la molestia de gerencia de AFL de que trabajadores de su planta de Puebla hagan explícita su solidaridad con sus camaradas de Piedras Negras, pues nunca había pasado eso y como parte del reproche, inmediatamente cursan una amenaza velada: mientras muchas compañías se están yendo de México a China, nosotros (AFL), estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo para hacer sostenible nuestras operaciones a largo plazo, pero existe un entorno altamente competitivo.

Amenazas explícitas de la dirección de Alcoa Fujikura de Puebla (AFP) aparecieron en los meses siguientes, los trabajadores de esta empresa (en su mayoría mujeres, madres solteras) en los años 1999–2005, se habían transformado en un ejemplo para el conjunto de los trabajadores de autopartes en el país.

En Puebla fueron el ejemplo para que otros trabajadores (Seglo, ATL) obtuvieran sus sindicatos independientes y el sindicato AFP promovió a escala nacional la organización y la solidaridad con trabajadores de la industria de autopartes de estados como Coahuila, San Luis Potosí, Sonora, Aguascalientes, DF, entre otros.

Ahora lo podemos ver, todo eso resultó intolerable no sólo para los intereses de una transnacional, la lucha de las mujeres trabajadoras de AFL ponía en peligro la paz laboral, que en el lenguaje de las gerencias de la industria automotriz, de las autoridades laborales (federales y locales) y de las mafias que controlan los sindicatos de protección, significa resignación ante los bajos salarios, las jornadas de trabajo extenuantes, débiles prestaciones sociales y los frecuentes atentados contra la dignidad obrera.

II

Al cerrar el año 1999, la industria automotriz en México sumaba un año más de producción récord. Este crecimiento se explicaba por el crecimiento sin precedentes de la producción de exportación, pues de 195 mil unidades producidas para exportar en 1990, en el año 1999 se produjeron nada menos que 1 millón 77 mil para el exterior. Algo mejor para Puebla, en el selecto grupo de filiales de transnacionales automotrices en el país, la planta Volkswagen ocupó en ese año por primera ocasión el primer lugar en unidades producidas y exportadas: 410 mil 308 y 341 mil 306 unidades, respectivamente.

El crecimiento de la producción y los valores en la industria se transformaba en un paradigma para el conjunto manufacturero nacional, pues la industria había consolidado dos hechos: A) disminución de los costos laborales y estancamiento de las plantillas de la industria terminal, transfiriendo áreas completas de trabajo a las empresas de autopartes. B) la producción automotriz en México ya incluía el sistema de Fabricación Modular sustentado en aglomeraciones de empresas de autopartes de clase mundial, quienes fabrican módulos completos que se envían Justo a Tiempo a las líneas de ensamble. Junto al despliegue organizativo y tecnológico que implica la producción modular, había un secreto, la homologación en la calidad de la cadena productiva se desarrollaba al mismo tiempo que las diferencias salariales: los trabajadores de autopartes en México, obligados a producir dentro de estándares mundiales, perciben entre el 45–55 por ciento de los salarios de las plantas de ensamble.

La planta VW de México, había lanzado dos años antes su modelo el New Beetle, justamente, diseñado para ser producido en módulos y la presencia de las transnacionales Johnson Controls, Hella, Magna, Lear, TRW, Brose, Siemens (Alcoa Fujikura), Plastic Omnium, Somer Allibert, entre otras, garantizó que para 1999 el NB ocupara el 46.5 por ciento de la producción de exportación.

III

El 15 de diciembre de 1999 cayó un rayo en ese cielo tan sereno que tiene el cluster automotriz de VW. Las trabajadoras de una de las empresas proveedoras, las que fabricaban el módulo eléctrico electrónico, el Bordnetz, asumieron que la paz laboral de la cadena productiva –bajos salarios, ausencia de prestaciones, nula libertad sindical, acoso sexual, malos tratos de los capataces–, era perniciosa para su condición de obreras y de mujeres y como respuesta, estallaron un paro laboral en las primeras horas de ese día. Esas fueron las trabajadoras de Siemens, las mismas que son ahora las despedidas de Alcoa Fujikura de Puebla.

Las posibilidades de reprimir el movimiento con el uso de la fuerza pública –como sucedió a los obreros de VW en agosto de 1992– siempre estuvieron latentes en los tres días que duró el paro, pero el valor y la claridad de ese movimiento impusieron su lógica y obligaron a las gerencias a negociar. Debe decirse –para el registro de la memoria y de las comparaciones– que la entonces recién electa dirección sindical de VW, acudió en solidaridad con sus hermanas trabajadoras y ello impidió que las tentaciones represivas se concretaran, al mismo tiempo, que fortalecieran su capacidad de negociación. En la primavera del año siguiente el sindicato independiente de trabajadores de Siemens fue reconocido por las autoridades laborales y la empresa y los parásitos, dirigentes espurios de la FROC–CROC, fueron expulsados vergonzosamente de la nueva organización.

IV

Algunos meses después del reconocimiento del sindicato independiente Siemens abandonó el cluster VW, primero disfrazándose con una nueva razón social (AMESA), después en julio de 2001, vendiendo la planta a la división automotriz de Alcoa Fujikura LTD. Parecía que no habría problemas pues la experiencia de Alcoa en el trato laboral en la industria de autopartes se extendía a sus 28 plantas y cerca de 30 mil trabajadores en México.

Sin embargo, la confrontación apareció desde los primeros meses. Administradores de personal y capataces con experiencia en las líneas de producción de las plantas del norte fueron enviados a Puebla con el objetivo de controlar la situación. Pretensión inútil, el sindicato estaba más activo que nunca, frente a la obcecada política de contener los salarios y disminuir las prestaciones (una cosa muy sentida fue el caso de los bajos niveles de PTU), el sindicato se movilizó de muchas formas, marchas públicas, denuncias documentadas, cartas a la gerencia en Pittsburg, huelgas, paros y especialmente el desarrollo de una estrategia de acercamiento a los trabajadores del sector de autopartes. En noviembre del 2003 junto con el sindicato de VW, fueron anfitriones de la primera reunión nacional de sindicatos de la industria de autopartes, y bajo el lema de una agenda para el futuro exploraron por tres días formas de comunicación y apoyo solidario. En abril de 2004, en la ciudad de Aguascalientes suscribieron el acta de formación de la Conferencia Nacional de Sindicatos de Trabajadores Automotrices de México (CONSTA).

Así que este es el proyecto que hoy muere. Es cierto, no es una muerte súbita, el anuncio estaba desde la carta del vicepresidente Jake Siewert de octubre de 2002 y estuvo siempre como una política empresarial de intimidar o despedir a los delegados sindicales más combativos, que fueron siempre la columna vertebral de la resistencia obrera, corromper a los dirigentes y convenir con los neocharros de la UNT las medidas apaciguadoras para este ejemplar sindicato.

Epilogo:

El rayo cayo cae esta vez en el cielo cargado de incertidumbre de la clase obrera regional, porque la decisión de cierre, de acuerdo a lo que leemos en la prensa regional del 14 de mayo, ya había sido discutida con el gobierno del estado y sin duda los dirigentes de la UNT sabían esto desde hace tiempo. Entonces, que mejor regalo para el empresariado transnacional que este ajuste de cuentas en el “mayo, mes de la competitividad”; el mes del cinismo más bien, como el de quienes ahora dicen que se “apoyará a los mil 500 despedidos de la empresa Alcoa Fujikura a través de programas oficiales con la finalidad de lograr en el menor tiempo su reincorporación al ámbito laboral”, o como estilan los nuevos charros, serenos y confiados en que “la empresa los liquidará conforme a la ley”.

Es pues una nueva derrota, ahora en estos tiempos de canallas.

*Profesor Investigador Titular. Facultad de Economía. UAP.