20 de diciembre de 2008

EDITORIAL

VINCULARSE A LA SOCIEDAD




Ayer, durante una reunión en el Sindicato de Telefonistas, los integrantes del todavía llamado Frente Amplio Progresista –denominación que por decisión del IFE ya no podrán utilizar en los comicios de 2009– determinaron que sus aspirantes deben ser congruentes con los postulados del Proyecto Alternativo de Nación, encabezado por Andrés Manuel López Obrador

Los institutos que integran el Frente Amplio Progresista, el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia, determinaron ayer que sus candidatos a diputados federales para las elecciones del año entrante deben ser congruentes con los postulados del Proyecto Alternativo de Nación que encabeza Andrés Manuel López Obrador: tener honestidad en su vida pública y privada, ser transparentes y congruentes, confiables y consecuentes a sus principios y tener un compromiso con la sociedad en la actividad política y en la eventual actividad parlamentaria.

Digna de reconocimiento es la posición de ambos institutos políticos, pues tácitamente admiten que el crecimiento electoral sin precedentes que tuvieron en 2006 no fue obra exclusiva de su quehacer proselitista, sino el resultado de una ciudadanía crítica, organizada y sumamente activa que decidió apoyar la coalición en la que también estuvo el PRD, principalmente porque la encabezaba López Obrador, un hombre al que millones de mexicanos identifican con las causas más justas del país.

Ahora toca al Partido del Trabajo y Convergencia honrar en los hechos su discurso: postular a hombres y mujeres comprometidos con los cambios radicales que demanda el país, que logren convencer a los miembros de la Convención Nacional Democrática en Puebla para que refrenden el apoyo que dieron hace dos años en las urnas y también logren más adeptos.

Ante todo, hay que resaltar que el movimiento social encabezado por el tabasqueño, lejos de haberse mermado o sometido a las burocracias partidistas, se ha afianzado y dado muestras sobradas de organización y persistencia en la lucha, pues sus fines no claudican ante la mezquindad del poder y rebasan las coyunturas del calendario electoral.