9 de junio de 2008

En menos de un año, los salarios crecieron 4% frente al 60% del precio de la despensa

Además de la pobreza patrimonial, 265 mil 450 familias poblanas sufren pobreza alimentaria, la cual se ha visto agravada por el alza de precios en los productos y servicios, pues mientras el salario mínimo aumentó en 4 por ciento, el costo de la alimentación de una familia de escasos recursos creció un 60 por ciento, y el alza de 25 por ciento del pasaje fue el golpe final para la economía familiar.


La alza de precios
en el último año
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  • (Carla Toledo)
    Puebla, Pue.

    Una mujer llamada Patricia, que es divorciada, vive con su mamá y dos hijos en una pequeña vecindad del sur de la ciudad, trabaja como secretaria para sobrevivir, pues su ex esposo se desentendió de la responsabilidad paterna. Con la ayuda de su madre, quien lava ropa ajena y es costurera, ha podido sacar adelante a sus dos hijos, de 10 y ocho años; sin embargo, como muchos poblanos y mexicanos, “ya no ve lo duro, sino lo tupido”, debido a los aumentos de los productos y servicios indispensables para su día a día, y la califica la actual crisis alimentaria “como la peor de los últimos años”.

    Estudios de la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR) muestran que las personas de menores recursos comen en mayor proporción tortillas, chile, cebolla, ajo y refrescos; en menor cantidad está el huevo, la leche y las carnes (pollo, puerco, res y pescado). Tomando en cuenta la dieta de una familia de bajos ingresos conformada por dos adultos y dos menores y utilizando el comparativo de precios del programa “Quién es quién en los precios”, de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco); con datos de junio de 2007 y mayo de 2008 (es la encuesta más reciente) se puede observar que ese hogar poblano tiene que pagar 60 por ciento más dinero que el año pasado para comprar las mismas cosas.

    De acuerdo con los precios mínimos reportados por la Profeco, así como por los mercados y tiendas, esta familia que consume semanalmente una botella de aceite, un kilogramo de arroz, cuatro latas de atún, un kilogramo de azúcar, 400 gramos de café, una lata de chiles, un kilogramo de frijoles, un casillero de huevos de 18 piezas, siete botellas de refresco de soda, un kilogramo de sal, 14 kilogramos de tortilla, 28 piezas de pan de dulce, un kilogramo de cebollas y un kilogramo de jitomate, hoy debe gastar 325 pesos, mientras que el total de esa despensa le costaba 218 pesos en junio de 2007.

    Para esta familia, que es alta consumidora de tortillas, aún está latente la amenaza de un nuevo incremento; actualmente el precio promedio es de 8.50 pesos (aunque cuesta menos en las tiendas de autoservicio por las condiciones de competencia que tienen estas grandes empresas), pero no se descarta que en las próximas semanas tengan que comprar el kilogramo en 10 pesos.

    En julio de 2007 el tanque de gas de 20 kilogramos estaba en 184.29 pesos, y para junio de este año de 2008 aumentó a 189.38 pesos, la electricidad también se incrementó, para el consumo de hasta 140 kilowatts por hora (kwh) el año pasado la tarifa era de 0.631 pesos por kwh y actualmente cuesta 0.649 pesos.

    A una familia de mayores ingresos que también tiene un alto consumo de otros alimentos como leche, pollo, carne de puerco y de res, tiene que hacer frente a una canasta de víveres más cara. El año pasado la leche fresca costaba 3.20 pesos por litro y actualmente se vende a 5.20 pesos; es decir, 62.5 por ciento más, mientras que la carne de puerco aumentó 21 por ciento y la de res en 10 por ciento, de acuerdo con los datos del Consejo Agropecuario Poblano (Ceagro).

    Aumento al transporte

    El aumento del transporte perjudica directamente a las familias que no tienen automóviles; al final de marzo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), junto con los transportistas, veladamente decidieron aumentar la tarifa en 25 por ciento, conociéndose esta decisión tres días antes de su aplicación.

    De cuatro pesos por viaje la tarifa subió a cinco pesos (4.50 en combis), lo que representó una tasa cuatro veces superior al índice inflacionario, superando los aumentos más drásticos que tuvieron productos como el aceite, el arroz y la leche. Incluso esta elevación le valió a Puebla la tasa de inflación más alta del país durante abril.

    Paty debe gastar 40 pesos diarios en transporte: el de su mamá que lleva y recoge a sus dos hijos a la escuela y el propio para ir y regresar del trabajo. Hay días en que debe gastar más porque tiene que ir al mercado o hacer alguna otra actividad, pero hasta usar el camión para ella ya es un lujo, ya que a la semana su familia gasta al menos 200 pesos por el servicio.

    De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo) en 2007 sumaron 265 mil 450 familias poblanas con pobreza alimentaria y el 70 por ciento en el medio rural están en esas condiciones.

    Puebla, con más población que no supera los dos salarios mínimos

    El índice de marginación por entidad federativa de 2005 de la Conapo mostró que Puebla está entre los estados con grado de marginación alta (ocupó el cuarto lugar), para llegar a esta medición el consejo tomó en cuenta –entre otras condiciones– el ingreso monetario de la población ocupada como uno de los indicadores fundamentales del bienestar de las personas.

    La pobreza de amplios sectores de la población es consecuencia de los bajos ingresos de los trabajadores, lo que se traduce en la imposibilidad de adquirir los bienes de consumo indispensables para cubrir las necesidades básicas de las familias. En México el salario mínimo debería ser suficiente, por ley, para satisfacer estas necesidades; sin embargo, dicha norma está muy lejos de ser una realidad.

    El Índice de Marginación 2005 de Conapo destaca que el mayor de los rezagos incorporados en el índice de marginación corresponde todavía al nivel de ingreso de la población, con 45.3 por ciento de la población ocupada con ingresos que no superan los dos salarios mínimos. Las situaciones más difíciles están en siete estados de la República: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Yucatán, Tlaxcala, Hidalgo y Puebla, donde esta proporción rebasa 60 por ciento.

    Datos del cuatro trimestre de 2007 de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), de los 2 millones 297 mil personas ocupadas, 364 mil 328 no reciben ingresos, 413 mil 136 ganan menos de un salario mínimo al día, es decir, por debajo de los 49.50 pesos, lo que al mes significa ingresos menores a los mil 500 pesos, mientras que 576 mil 585 trabajadores, es decir, el 25 por ciento de la población ocupada, ganan de uno a dos salarios mínimos al día, lo que representa de mil 500 a 3 mil pesos mensuales. Por lo que el 43 por ciento de las personas ocupadas gana de uno a dos salarios mínimos.

    El salario mínimo tuvo un aumento de 4 por ciento, mientras que en las revisiones salariales en las empresas poblanas y del país, el aumento salarial promedio ha sido de 4.5 por ciento, frenado por las expectativas de inflación en el país. A pesar de que la medición del Banco de México (Banxico) ha hecho un par de ajustes al alza, las empresas insisten en otorgar incrementos salariales y de prestaciones en ese rango, argumentando que un mayor porcentaje los dejaría fuera de competencia.

    La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) solicitó a la STPS un aumento de emergencia para hacer frente al alza de precios; sin embargo, el titular de la dependencia, Javier Lozano Alarcón, en su reciente visita a Puebla fue muy claro al manifestar que no se aceptará ese incremento. La organización de sindicatos saldrá a las calles el 10 de junio para exigir solución a algunos problemas laborales, pero el tema de la pérdida del poder adquisitivo también será abordado.

    La crisis de precios que vive el país perjudica a todos, pero en mayor medida a las personas de menores ingresos que destinan –al menos– el 60 por ciento a los alimentos, a eso hay que sumarle el transporte, la renta, uniforme, útiles escolares, ropa, calzado, artículos de limpieza y uso personal.