"Que paguen la crisis quienes la causaron"
Cientos de miles de personas marcharon del Ángel al Zócalo para exigir un cambio de rumbo en la política oficial. La CNC denunció la "oposición perruna" de la Secretaría de Agricultura a atender las demandas de los campesinos. A su vez, el SME señaló que banqueros y empresarios, "en complicidad" con gobiernos, "están quebrando la economía mundial". Tras la manifestación, representantes de los inconformes se reunieron con el titular de Gobernación, sin que obtuvieran un compromiso para solucionar las demandas Foto José Antonio López
■ Viernes de protestas culmina con concentración de campesinos y obreros en el Zócalo
Alto a la crisis y al desfalco en las pensiones, demandan miles
■ Exigen que banqueros, empresarios y gobiernos carguen con el colapso que generaron
Patricia Muñoz y Carolina Gómez
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Vista parcial del Paseo de la Reforma –de oriente a poniente– durante la marcha de agrupaciones campesinas, sindicales y ciudadanas, ayer, para exigir cambios al régimen económico neoliberal Foto: José Antonio López
Miles de trabajadores, campesinos e integrantes de la sociedad civil marcharon ayer del Ángel de la Independencia al Zócalo en demanda de un cambio de rumbo en la política económica del país. Advirtieron que la crisis viene más profunda, que nunca se trató de un simple “catarro” y exigieron al gobierno federal que impida ya el desfalco a los fondos de pensiones de los trabajadores que se ha convertido en un “robo” millonario de los ahorros obreros.
Las organizaciones obreras independientes anunciaron en esta megamarcha que presentarán una iniciativa ante el Congreso de la Unión, para que se “nacionalicen” los fondos de ahorro de los trabajadores, a fin de que no se sigan saqueando sus recursos.
Desde la mañana, ayer los campesinos empezaron la protesta ya que se manifestaron en la Secretaría de la Reforma Agraria, en la de Agricultura y frente a la embajada de Estados Unidos; incluso en diversos estados llevaron a cabo movilizaciones. Pero la mayor protesta inició al filo de las 5 de la tarde, cuando marcharon juntas estas organizaciones del campo con sindicatos como los de electricistas, universitarios, tranviarios, telefonistas y maestros disidentes, entre muchos otros gremios que se unieron en una sola protesta.
Las organizaciones hicieron patente que los trabajadores no están dispuestos a que una vez más se les cargue el peso de la crisis sobre sus hombros y alzaron la voz para pedir “¡que sean los banqueros, los empresarios y los gobiernos que la generaron, los que la paguen!”
Expresiones contra las políticas gubernamentales
La concentración popular tras la marcha se caracterizó por una plaza de la Constitución tapizada de mantas, pancartas y cartones contra las políticas gubernamentales; una transmisión en vivo por Internet; una lluvia de reclamos de diversas organizaciones sociales, como la liberación de presos políticos, la denuncia del asesinato del campesino Antonio Cruz Juárez en Puebla, y los reclamos de representantes de pescadores en huelga.
Debido a la crisis, en esta tercera marcha del Movimiento por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas, el reclamo creció y surgió una advertencia: no van a permitir que se concrete la llamada reforma laboral.
Las demandas de las organizaciones fueron múltiples. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT), el Frente Sindical Mexicano (FSM), el Diálogo Nacional, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), al igual que la Confederación Nacional Campesina (CNC), la Central Campesina Independiente, el Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros, entre otros, se unieron para exigir que disminuya el precio del diesel, se renegocie el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se aplique un aumento salarial de emergencia, se regulen las Afore, se reduzcan las tarifas eléctricas para los ciudadanos y no se criminalice la protesta social.
Cruz López Aguilar, dirigente de la CNC, aseguró que la Secretaría de Agricultura complicó los programas de apoyo a los campesinos al negarse sistemáticamente a respaldar a los pequeños productores y ha mantenido una “oposición perruna” a atender sus reclamos y también apuntó que es inadmisible la posición gubernamental de no congelar el precio del diesel, el cual es más barato en Estados Unidos que en México.
En nombre del FSM habló Martín Esparza, secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), quien planteó que se ha mentido respecto de la intensidad de la crisis, pues no es una “gripita” ya que son “los banqueros y empresarios, con la complicidad de los gobiernos, quienes están quebrando la economía mundial”. Y preguntó a los manifestantes: “¿Vamos a seguir permitiendo que nos hagan pagar una crisis que no generamos?” y se escuchó un “¡No!” en todo el Zócalo.
Benito Bahena, por el Diálogo Nacional, expresó que el verdadero nombre del actual colapso financiero es: “crisis del sistema capitalista mundial”. El también líder de la Alianza de Tranviarios de México puntualizó que los trabajadores mexicanos llevan en crisis ya varios años, pero además, ahora este gobierno tiene la intención de dar nuevos golpes a los sectores obrero y campesino, con más reformas estructurales y un mayor abaratamiento de la fuerza de trabajo.
Plan de acción
En representación de la UNT, Agustín Rodríguez dio a conocer el plan de acción que acordaron los líderes de esta central y que consiste en tres puntos básicos: promover el diálogo con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; demandar al gobierno federal el establecimiento de “pasos concretos” para llegar a acuerdos, y de no haberlos realizarán “obras de presión, tomas de carreteras, oficinas, puertos y aeropuertos, e incluso llegar a la huelga nacional durante el primer semestre de este año”, propuesta esta última que ha sido multianunciada y no concretada por estas organizaciones.
También acudieron a la marcha mineros, trabajadores de la industria nuclear, de la agencia Notimex, del Sistema de Transporte Colectivo Metro, de Met-Life, así como miembros del Barzón y del Frente Popular Francisco Villa, entre otros, y no faltaron los performances que llevan a cabo trabajadores del SME, ahora vestidos del hombre-foco y de un danzante azteca.
El cierre de la manifestación estuvo a cargo de Artemio Ortiz, de la CNTE, quien llamó a exigir un aumento salarial de emergencia; pidió frenar la usura de la banca; habló del cuarto amparo contra la Ley del ISSSTE y contra las Afore y sostuvo que es necesario construir lo que denominó una gran Jornada Nacional de Acción.
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■ El “pelele” anda en Davos dando vergüenza, como vendepatrias
Ni se les ocurra que entregaremos Pemex, dice AMLO a extranjeros
■ Advierte que el petróleo no se va a sumar al despojo nacional, aunque Calderón pida a empresas “aprovechar ventajas” de la reforma energética
Ciro Pérez Silva (Enviado)
Cumpas, Son., 30 de enero. “Ni se les ocurra pensar que vamos a permitir que se queden con el petróleo de todos los mexicanos”, advirtió aquí Andrés Manuel López Obrador a los directivos de las empresas petroleras que se entrevistaron con Felipe Calderón en Davos, Suiza.
En respuesta al ofrecimiento del michoacano para que los propietarios de las firmas extranjeras de hidrocarburos “aprovechen” las ventajas que se abren con la recientemente aprobada reforma energética, el ex candidato presidencial insistió en que no habrá manera de que inversionistas privados se apropien de la renta petrolera nacional.
“Todavía anda ahí queriendo entregar lo que es del pueblo, lo que es de la nación. Anda ahí dando vergüenza, como vendepatrias, en el extranjero, pero la verdad es que no ha podido conseguir ese propósito. Para decirlo mejor: sus jefes, porque éste no deja de ser un títere, no han podido con su propósito de privatizar la industria petrolera, de la misma forma en que han entregado ya todos los bienes de la nación”, sostuvo.
Desde este municipio, enfatizó que el petróleo no se va a sumar al “despojo de bienes del pueblo”, que una política neoliberal impuesta desde hace 26 años ha dejado como saldo en México.
Mencionó que en ese periodo se han privatizado más de mil empresas públicas que pertenecían a todos los mexicanos; empresas –dijo– que pasaron a manos de particulares, como Telmex, ferrocarriles, minas, aeropuertos, líneas aéreas y bancos.
“Por ahí andan entregando también la industria eléctrica nacional. Muchos no lo saben, pero la mitad de la luz que consumimos en México ya la está comprando la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a firmas extranjeras, porque les dieron permiso para instalar plantas generadoras en el territorio, con el compromiso de que la CFE les compraría todo lo que producen, y que lo haría, además, a precios elevadísimos. Por eso cuesta tanto la luz en el país”, apuntó.

Aunque –apuntó– lo que más ambicionan los extranjeros es el petróleo, que a pesar de todo sigue siendo el mejor negocio del mundo. “En México tenemos la dicha de contar con este recurso estratégico, que sólo 20 naciones lo tienen, y por esa razón les interesa tanto”, insistió.
Durante su recorrido, el ex candidato presidencial se refirió también a la crisis económica; afirmó que sólo con quitar los “privilegios” de la alta burocracia, como hizo en Estados Unidos el presidente Barack Obama, se podrían alcanzar en México ahorros por 200 mil millones de pesos.
Medida a la que se debe agregar –subrayó– la eliminación del IETU (impuesto empresarial a tasa única), que no sólo fue inoportuno, por pretender aplicarlo en tiempos de crisis, sino que ha demostrado su ineficacia y causado grave daño a la economía de los trabajadores y de las pequeñas y medianas empresas.
“Con esos recursos se podrían ampliar los programas de apoyo a adultos mayores, entregar becas a madres solteras y a personas con discapacidad, así como a estudiantes, pero a pesar de la crisis por la que atraviesa el país, Calderón no ha hecho nada para atemperar esta grave situación”, subrayó.
Durante las asambleas informativas que sostuvo este día con los habitantes de Fronteras, Nacozari, Cumpas, Moctezuma, Divisaderos, Tepachi y Huasabas, en Sonora, expresó que el Movimiento en Defensa de la Economía Popular realizará una serie de actos durante febrero y marzo en la ciudad de México, para demandar que se reduzcan los precios de gasolinas, gas, energía eléctrica y diesel, porque resulta insuficiente un congelamiento de tarifas, cuando la gasolina experimentó alrededor de 35 incrementos en los últimos 12 meses.
Interrogado sobre el papel que va a jugar en la próxima contienda del 5 de julio, López Obrador destacó que a pocos meses de las elecciones federales, pidió al pueblo de Sonora no emitir ni un solo sufragio en favor del PRI y del PAN, “porque sería una contradicción votar por los verdugos del pueblo”.
Reiteró que durante las campañas de los aspirantes a cargos de elección popular apoyará a los candidatos de PT, Convergencia y del PRD. “Para decirlo en otro orden: PRD, PT y Convergencia”, enfatizó, y ante la insistencia de los representantes de los medios de comunicación, dijo que respaldará a todos los abanderados del Frente Amplio Progresista, y dejó en claro que los integrantes y simpatizantes del Movimiento en Defensa de la Economía Popular, del Petróleo y de la Soberanía Nacional “son libres y cada uno va a decidir de acuerdo con lo que consideren más conveniente”.
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Néstor de Buen
Ciertamente el desempleo se va a convertir en el problema esencial del futuro inmediato de México. Ya aparecen versiones en los medios a propósito de cuáles deben ser las alternativas para tratar, solamente tratar, de resolverlo.
Hay, por supuesto, las dos alternativas: la más temible se produciría por el despido, bajo cualquier forma, de los trabajadores. Es, en este momento, lo más notable. La segunda alternativa es la permanente: generar los empleos para las nuevas generaciones de trabajadores.
Flota en el ambiente la idea de que la solución tiene que pasar por la famosa flexibilización en la contratación de empleados. Se dice reiteradamente que nuestro sistema laboral es demasiado rígido y que no resulta atractivo para los empresarios lanzarse a la aventura de contratar trabajadores y con ello enfrentar una multitud de responsabilidades directas e indirectas. Entre las primeras, la incertidumbre acerca de lo que puede ocurrir, entre otras cosas, las cargas económicas por los despidos, si llega el caso. Entre las segundas, los costos adicionales al salario: seguridad social, vivienda y cargas fiscales de manera particular. Con el riesgo para los trabajadores de que sus inversiones forzadas en las famosas Afore se conviertan en polvo debido a los problemas financieros del mundo y, a consecuencia de ello, las inversiones hechas por las Afore hayan perdido en la crisis un monto más que importante de valor. La quiebra, de hecho, de las instituciones de la seguridad social, públicas y privadas, puede ser una consecuencia.
En esa flexibilización pueden darse varias alternativas: la contratación temporal, la contratación a prueba, la celebración de contratos ficticios de comisión mercantil o de servicios profesionales. O las fórmulas de moda de que ya los patrones no contratan a sus trabajadores, sino que “supuestamente” los alquilan. El “arrendador”, un sinvergüenza comprobado y seguramente insolvente, le garantiza al arrendatario, a veces con fianzas, las consecuencias negativas de la relación, lo que se traduce en el supuesto derecho del “arrendatario” para separar a los trabajadores del “arrendador” sin incurrir en responsabilidades. Por lo menos eso les dicen.
Por ahí corre el rumor de que en la suspirada reforma de la LFT de la que tanto se ha hablado desde el sexenio pasado, la temporalidad reinaría sobre la estabilidad en el empleo acompañada de contratos a prueba de larga duración.
Ahora, en realidad desde siempre, la LFT permite que el patrón separe a un trabajador nuevo que en su primer mes de servicios no cumple con las condiciones de capacidad y conducta previstas. Claro está que el patrón deberá probar esas circunstancias o, en su caso, que las recomendaciones que le presentó el candidato eran falsas. Esas cargas de la prueba se pretende eliminarlas.
Hubo una experiencia en España que vale la pena recordar. Me parece que ya en la democracia, pero en crisis económica, se modificó el texto del estatuto de los trabajadores para que los empleados pudieran ser contratados por periodos de seis meses. Durante el término mencionado, el trabajador gozaba de estabilidad, pero al concluir el patrón podría separarlo sin responsabilidad alguna. De conservarse la relación, se podía prorrogar por otros seis meses y hasta un total de tres años, siempre con la alternativa del despido sin causa. A los tres años, si continuaba la relación, nacía el derecho a la estabilidad en el empleo.
El resultado fue desastroso. El trabajador no asumía el espíritu de ser parte de la empresa. Ésta no se ocupaba de capacitarlos por que implicaba un costo no justificado en la temporalidad. Por la falta de capacitación y de espíritu de equipo se generaron más accidentes de trabajo. Probablemente el sector empresarial vivía feliz con la formulita y ejercía los usos y abusos que permitía. Pero llegó un momento en que hubo que reformar el estatuto con la compensación para los patrones de una reducción en el costo de los despidos.
Hay además, en España, un seguro de desempleo del que siempre he dudado de su eficacia, pero que por lo visto amortigua los efectos de la falta de salarios y, a su vez, la posibilidad del trabajo informal, ajeno a responsabilidades de seguridad social y fiscales. En alguna conversación privada en Madrid, en La Moncloa, con Felipe González, me decía que la informalidad era más que frecuente, disimulada en los establecimientos que invocaban otras actividades cuando en realidad constituían un taller repleto de trabajadores.
El problema sustancial radica en que prescindir del empleo, bajo la fórmula que sea, de manera automática implica prescindir del mercado. Si no hay salarios no habrá compradores. De esa manera, los empresarios deben entender, y a veces lo entienden, que aumentando los salarios aumenta la capacidad de venta. Es claro que el efecto no es directo, pero si se generaliza, beneficia a todos.
El desempleo es, por supuesto, una enfermedad endémica de México. Basta considerar que en el IMSS hay, aproximadamente, 14 millones de afiliados y una par de millones en el ISSSTE, con un millón más, tal vez, en las diversas instituciones de seguridad social de los estados. Un poco audazmente podemos decir que entre empresarios y profesionales habrá, tal vez, 3 o 4 millones de personas, lo que en conjunto nos daría 20 o 21 millones de personas activas en la economía. La población con aptitud de trabajar debe ser del orden de 10 o 15 millones más evidentemente desempleados y en el campo difícil de la economía informal. Sobre una población de 105 millones de habitantes, los porcentajes de desempleo resultan intolerables. En el futuro inmediato, peores.
Me temo que éstas son nuestras expectativas.