12 de enero de 2009



CUITLATLAN

El secretario general del PRD cochupea con el PAN



FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

Una muestra clara de los riesgos del pragmatismo político que priva en el PRD, al permitirse que ingresen a este partido gente que carece de identidad ideológica, es lo que está ocurriendo con el secretario general de esta fuerza política a nivel estatal, Rubén Hernández Pérez, quien está promoviendo una alianza electoral entre el instituto político que representa y el PAN, todo porque representantes albiazules le ofrecieron una diputación federal si conseguía ese cometido.

Hace algunos días el secretario general del PRD fue invitado a una conversación con un conocido senador del PAN, quien le comentó que desde su óptica, la única manera de derrotar al PRI en el estado es establecer una alianza entre el partido del sol azteca y el albiazul.

El senador al observar una reacción positiva del dirigente perredista fue más allá en su propuesta, al exponerle que el proyecto incluiría de dos a cuatro candidaturas comunes, en distritos de la capital, con amplias posibilidades de ser ganados y que por lo menos dos de esas plazas serían para gente del PRD.

La propuesta sedujo a Rubén Hernández no solamente por sus alcances políticos, sino porque el secretario general del PRD se visualizó en una de esas candidaturas y como posible huésped del Palacio Legislativo de San Lázaro. Dicho de otra manera “ya sé vio” –emulando el anuncio de Pronósticos Deportivos– con un “hueso” muy apetitoso en un futuro cercano.

Un político se mide por su capacidad de dialogar, escuchar, estudiar, cualquier propuesta o proyecto. Y al mismo tiempo demuestra su personalidad, ética e inteligencia al aceptar o rechazar una petición. No se cuestiona que Rubén Hernández se haya reunido con un legislador de otro partido, que lo escuchara y analizara su propuesta. Lo negativo es que aceptara, lo cual demuestra no solamente su ambición e ignorancia, sino además que es un hombre que no sabe dónde está parado y que la ideología de su partido para él vale un sorbete.

Luego de esa reunión, Rubén Hernández se ha dedicado a intentar convencer a propios y extraños dentro del PRD, aprovechando su cargo, acerca de la necesidad de que el partido acepte aliarse en Puebla con el PAN.

De nada ha servido que le han explicado hasta la saciedad que para darse una alianza de esa naturaleza es necesario transitar por un largo y complejo proceso de negociaciones y de consultas con la cúpula perredista, con los órganos de gobierno del partido y de consensarlo con la militancia. Que ahora más que nunca el PAN y el PRD no pueden compartir proyectos comunes por representar dos ideologías radicalmente distintas, que soportan un par de proyectos de nación totalmente opuestos. Pese a todo eso, Rubén Hernández sigue de necio en seguir impulsando una adhesión del principal partido de izquierda con el de la derecha.

Tal parece que Rubén Hernández todavía no se entera que en 2006 el PAN le robó la presidencia al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, quien en ese entonces fue postulado por una coalición promovida desde el PRD.

El secretario general del PRD ha ido más allá, no solamente ha intentado convencer a los otros dirigentes del partido acerca de que la opción para ganar diputaciones es aliarse con el PAN, sino les ha dicho que ésta sería la oportunidad para que los perredistas que pertenecen a la corriente Nueva Izquierda tomen decisiones al margen de Luis Miguel Barbosa Huerta, quien es el líder de esa expresión y actualmente es uno de los hombres cercanos a Jesús Ortega, el presidente nacional del sol azteca.

Esa actitud es inaudita, ya que Hernández antes de las últimas elecciones internas del PRD era un auténtico desconocido –y creo que lo sigue siendo– para el grueso de los militantes y simpatizantes de esta fuerza política. El cargo que actualmente ostenta no lo consiguió ni por su carisma, ni propuestas y mucho menos por su trayectoria política, sino porque lo postuló la corriente Nueva Izquierda que controla Luis Miguel Barbosa Huerta.

Si Hernández no cuenta con el apoyo de Nueva Izquierda, prácticamente no va a tener nadie que lo respalde en el PRD.

Hernández llegó en la misma planilla que al actual presidente del PRD poblano, Miguel Ángel de la Rosa. En un principio el primero de ellos era el principal apoyo del segundo, pero ahora se ha convertido en un lastre para la dirigencia del partido.

Cuando se dio la etapa más álgida en la pelea por la dirigencia del PRD poblano entre las corrientes Nueva Izquierda e Izquierda Democrática Nacional, Rubén Hernández decidió ausentarse un mes en algo más importante que defender el triunfo electoral de su planilla, que fue: irse de vacaciones a Miami, Florida.

Y hace poco menos de un mes volvió a mostrar su falta de compromiso con el Partido de la Revolución Democrática al exhibirse sin ningún pudor –o por lo menos una explicación mínima– de manera sonriente, inaugurando una obra pública junto con Javier López Zavala, el secretario de Desarrollo Social y principal aspirante del PRI a ser su próximo candidato a gobernador.

Miguel De la Rosa hizo el ridículo al justificar que quizá Hernández iba pasando y se encontró a Javier López Zavala, quien lo invitó a inaugurar una obra, pero que no había ninguna otra intención política. Versión que raya en el cinismo o la candidez.

Es claro que el secretario general del PRD está urgido de obtener un cargo pública y para eso, no le importante venderse con el PRI o el PAN o con el mismísimo diablo.

La culpa de todo esto, por enésima vez, la tiene Luis Miguel Barbosa al haber impulsado a alguien a un cargo del PRD que no se identifica con el partido, que no sabe la historia del mismo y que su único objetivo es acceder a otra posición política sin importar los medios que deba utilizar.

Algo así como lo que pasó con Rodolfo Huerta, quien al llegar a una diputación local –de la mano de Barbosa– se entregó de manera abierta a los intereses del PRI, a los que al parecer sigue sirviendo.

¿Va o no va Bailleres?

Si este día José Othón Bailleres es nombrado presidente de la mesa directiva del Congreso local no solamente se está disponiendo que conteste el cuarto informe de gobierno de Mario Marín Torres, sino que no será un indicativo de que muy probablemente no será el candidato del PRI en Tehuacán.

Bailleres obtuvo más de 60 por ciento de aceptación en la última encuesta del PRI en el distrito que representa. Supera en mucho a los otros aspirantes, principalmente al director del ISSSTEP, José Alfredo Arango, quien apenas obtuvo el 5 por ciento de calificación positiva en el mismo estudio de opinión.

Solamente que la diferencia entre Bailleres y Arango radica en que el segundo goza de la amistad y aprecio del Poder Ejecutivo estatal.