18 de diciembre de 2007

EL CAMPO MEXICANO Y LOS QUE LO HAN HUNDIDO:

Los responsables del daño

Carlos Salinas de Gortari
Este ex presidente realizó negociaciones secretas con su contraparte de Estados Unidos desde inicios de los años 90, que dieron como fruto el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Salinas ha insistido en libros y artículos que el tratado se le ocurrió a él luego de un viaje a Europa, donde observó los beneficios de la integración internacional. Pero hay evidencias de que el proyecto no fue suyo –nunca lo mencionó en sus discursos de candidato ni en sus planes de desarrollo nacional–. El TLCAN surgió como una estrategia del gobierno de Estados Unidos de regionalización para fortalecer la competitividad de sus empresas. Previo al tratado, ya Salinas había desmantelado las instituciones del agro y había promovido la desregulación de los precios agrícolas y de la tenencia de la tierra.

Luis Téllez Kuenzler
El hoy titular de Comunicaciones y Transportes fungió como responsable negociador de agricultura en el TLCAN. Siendo subsecretario de Planeación de Agricultura con Salinas, el también artífice de los cambios de 1992 al artículo 27 constitucional sobre tenencia de la tierra, ofreció incluir el maíz y el frijol en el TLCAN sin que lo hayan solicitado las contrapartes estadunidenses. En su libro La modernización del sector agropecuario y forestal (FCE, 1994) y en entrevistas periodísticas de esa época, Téllez Kuenzler argumentó que el sector agropecuario debía superar su atraso vía la desregulación, la privatización y la apertura comercial, y para ello debía incrementar sus flujos de exportación (con hortalizas), y reducir deliberadamente el cultivo de granos y oleaginosas, “cultivos no redituables”, aprovechando la circunstancia de entonces –hoy revertida en 180 grados–, de sobreoferta mundial granera y precios bajos. Téllez, quien fue secretario de Energía con Ernesto Zedillo, operó en los años recientes como empleado del Grupo Carlyle, con fuertes intereses de la familia Bush. A Téllez se le atribuye la frase “El TLCAN no falló, pero la realidad no se ajustó a lo que se preveía”, como respuesta a críticas sobre los efectos nocivos del tratado en la sociedad rural.

Eduardo Robinson
Bours Castelo

Este priísta sonorense, conocido como el más panista de los gobernantes, es antes que nada un empresario: miembro de la familia propietaria de la líder avícola Bachoco. En 1992 fue electo presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), la cúpula empresarial del agro, y como tal participó casi como único representante del sector en el llamado “cuarto de junto” de las negociaciones agropecuarias del TLCAN. El sector social del agro estuvo representado sólo en las últimas etapas de la negociación por el Congreso Agrario Permanente. Dentro del sector privado, el CNA dominó, incluso desplazó a la Confederación Nacional Ganadera, pues fue hábil en presentar primero sus planteamientos en desgravación para las ramas pecuarias, y además el CNA estaba entonces ya integrado a la Coordinadora de Organizaciones Empresariales de Comercio Exterior, instancia reconocida por el gobierno federal como el enlace empresarial con la unidad negociadora oficial en el TLCAN.

Jaime Serra Puche
Como secretario de Comercio salinista, fue quien en noviembre de 2003 firmó con su contraparte de Estados Unidos, Mickey Kantor, las “cartas paralelas” o “cartas secretas” que a última hora modificaron los términos de negociación de edulcorantes en el TLCAN, al restringir el comercio de excedentes azucareros mexicanos, acto calificado de traición por ingenios y cañeros. El Senado de la República no firmó las cartas entonces, y expresamente en 2001 las consideró ilegales. En 2002 el propio Serra, pero bajo el membrete de SAI Consultores y con su operadora Beatriz Léycegui –hoy subsecretaria de Negociaciones Comerciales Internacionales, de la Secretaría de Economía–, promovió y logró una salvaguarda negociada en el TLCAN para posponer hacia 2008 la liberalización total del tratado en piernas y muslos de aves, con el argumento de que hay una competencia desventajosa con los productos de Estados Unidos, debido a los bajos precios de éstos. Con la salvaguarda se favoreció principalmente a Bachoco y a las trasnacionales Tyson y Pilgrym’s Pride, concentradoras las tres de más de 60 por ciento del negocio avícola en México.

¿Amnesia?

El 27 de noviembre el presidente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Cruz López Aguilar, dijo que México debe contar “con un mecanismo que regule las importaciones y exportaciones (de maíz y frijol) porque no estamos obligados a comprar lo que no necesitamos de alimento en el extranjero”.
Declaración extraña pues pasa por alto que el 18 y el 23 de octubre en la Cámara de Diputados y el 31 de ese mes en el Senado de la República, el PRI, partido de Cruz López, hizo mancuerna con el PAN para rechazar, con votos en bloque, la propuesta del Frente Amplio Progresista de integrar el artículo tercero transitorio a la Ley de Ingresos de la Federación 2008, el cual mandataba precisamente la creación de un mecanismo de administración de importaciones y exportaciones de maíz y frijol, para proteger a los productores y los consumidores mexicanos ante la apertura total del TLCAN en enero de 2008. ¡?